No suelo escribir este tipo de cosas aquí pero de repente me ha apetecido mucho hacerlo.
Me encanta ver los granos de arena que aporta la gente y pueden alegrarle a uno una mañana o una vida. Se me pone la piel de gallina y me emociono mucho con estas tonterías, no lo puedo evitar. Y me encanta ser parte de ello cuando la ocasión lo merece.
Aunque no soy de las que dan las gracias a los compañeros de mercado cada vez que vengo de uno, que sepáis que son de mis cosas favoritas. Conocer a personas que comparten mi ilusión y mi pasión, reírnos de las cosas surrealistas que nos pasan a veces o comentar lo difícil que es la vida "del feriante" y del frío o el achicharre que hemos pasado a veces.
Y la gente que viene a vernos es lo mejor también, cuando te preguntan si lo has hecho tú, te dicen que les gusta o a quién le van a regalar lo que han comprado. Y de vez en cuando incluso te pasan cosas especiales y que hace que te sientas con un hada madrina.
Ayer pasamos el día en Dosde Maket y fue un día genial, aunque como siempre acabé cansadísima emocional y físicamente porque lo das todo. Y había un niño que no hacía más que mirar los pack de "Haz tu propio monstruo" una y otra vez, se acercaba, miraba los modelos y se iba con la cabeza gacha. Había visto ya cuatro veces el mismo ritual así que me acerqué y le pregunté si le gustaban. El chiquillo me miró y me dijo que sí, pero que sólo tenía una moneda y que estaba mirando en la arena a ver si conseguía más monedas perdidas. Y se fue. Y yo pensé... pues no va a tener que buscar el pobre crío.
Luego me quedé mirándole de vez en cuando cómo daba vueltas removiendo la arena y mirando el suelo mientras los otros niños jugaban (y martirizaban a Malasaña Man). Después de 40 minutos ya no pude más, la siguiente vez que paso por delante paré al muchacho y le pregunté cuál era su favorito. - Cornu - ¿Y te hace ilusión tenerlo? - Mucha. -Bueno, pues vamos a hacer una cosa, por ser tú me das la moneda y te llevas a Cornu. Y se quedó mirándome medio desconfiado. Luego se lo di y como seguía sin moverse, le dije, - Pues hala, que lo disfrutes y ya me contarás qué tal te sale tu Cornu. Y de repente, levantó la cabeza, me dio la moneda, sonrío y se fue todo feliz dando saltitos y cantando. La moneda era de 20 céntimos y va a ser mi moneda de la suerte.
Y será muy Dickens todo esto, pero chico, a mí me hizo muy feliz pensar que le había alegrado el día al chiquillo. Porque las pequeñas acciones no son suficientes pero a mí me emocionan y me ponen la piel de gallina. Y nunca sabes qué va a salir de ellas.
Aquí hay un vídeo, si no lo ves, míralo en el blog directamente.
Por cierto muchas gracias a la Sra.O, Zarzillos y a los Buenos Aires de Madrid por esos momentos tontos y tan grandes XD
Me encanta ver los granos de arena que aporta la gente y pueden alegrarle a uno una mañana o una vida. Se me pone la piel de gallina y me emociono mucho con estas tonterías, no lo puedo evitar. Y me encanta ser parte de ello cuando la ocasión lo merece.
Aunque no soy de las que dan las gracias a los compañeros de mercado cada vez que vengo de uno, que sepáis que son de mis cosas favoritas. Conocer a personas que comparten mi ilusión y mi pasión, reírnos de las cosas surrealistas que nos pasan a veces o comentar lo difícil que es la vida "del feriante" y del frío o el achicharre que hemos pasado a veces.
Y la gente que viene a vernos es lo mejor también, cuando te preguntan si lo has hecho tú, te dicen que les gusta o a quién le van a regalar lo que han comprado. Y de vez en cuando incluso te pasan cosas especiales y que hace que te sientas con un hada madrina.
Ayer pasamos el día en Dosde Maket y fue un día genial, aunque como siempre acabé cansadísima emocional y físicamente porque lo das todo. Y había un niño que no hacía más que mirar los pack de "Haz tu propio monstruo" una y otra vez, se acercaba, miraba los modelos y se iba con la cabeza gacha. Había visto ya cuatro veces el mismo ritual así que me acerqué y le pregunté si le gustaban. El chiquillo me miró y me dijo que sí, pero que sólo tenía una moneda y que estaba mirando en la arena a ver si conseguía más monedas perdidas. Y se fue. Y yo pensé... pues no va a tener que buscar el pobre crío.
Luego me quedé mirándole de vez en cuando cómo daba vueltas removiendo la arena y mirando el suelo mientras los otros niños jugaban (y martirizaban a Malasaña Man). Después de 40 minutos ya no pude más, la siguiente vez que paso por delante paré al muchacho y le pregunté cuál era su favorito. - Cornu - ¿Y te hace ilusión tenerlo? - Mucha. -Bueno, pues vamos a hacer una cosa, por ser tú me das la moneda y te llevas a Cornu. Y se quedó mirándome medio desconfiado. Luego se lo di y como seguía sin moverse, le dije, - Pues hala, que lo disfrutes y ya me contarás qué tal te sale tu Cornu. Y de repente, levantó la cabeza, me dio la moneda, sonrío y se fue todo feliz dando saltitos y cantando. La moneda era de 20 céntimos y va a ser mi moneda de la suerte.
Y será muy Dickens todo esto, pero chico, a mí me hizo muy feliz pensar que le había alegrado el día al chiquillo. Porque las pequeñas acciones no son suficientes pero a mí me emocionan y me ponen la piel de gallina. Y nunca sabes qué va a salir de ellas.
Por cierto muchas gracias a la Sra.O, Zarzillos y a los Buenos Aires de Madrid por esos momentos tontos y tan grandes XD